Pollo, ternera, cerdo, pescado crudos… aquí es donde empieza la contaminación bacteriana. Las tablas tradicionales fallan porque una vez que se forman surcos de cuchillo, las bacterias colonizan los canales y sobreviven incluso después del lavado. La madera absorbe la sangre en sus fibras, y el plástico atrapa la salmonela en grietas microscópicas que no puedes limpiar.
La superficie de titanio de TIBO elimina estos problemas a nivel molecular. Su estructura completamente no porosa significa que las bacterias no tienen dónde penetrar ni esconderse. Este es el mismo titanio médico de grado 2 que se usa en implantes quirúrgicos porque no puede albergar bacterias.
Usa la cara de titanio de TIBO para carne cruda, aves y marisco, y la superficie volverá al mismo estado libre de bacterias que tenía cuando era nueva, ¡cada vez!